Cinco estrategias físicas, tres escenarios y los límites de una intervención planetaria
Miquel Àngel Vila i Gassó
Resumen
Este estudio explora cuánto podría cambiar la temperatura media mundial entre 2027 y 2051 mediante cinco familias de intervención: meteorización de rocas, alcalinización oceánica, conservación del albedo de la nieve, aumento de la reflexión solar y reducción de la retención de infrarrojo. El análisis principal aísla sus efectos, sin atribuirles reducciones generales de emisiones. Una comparación final independiente añade una trayectoria ilustrativa de menor emisión de CO₂ y metano. Se distinguen ambos cálculos y sus límites.
Sin reducciones externas, el modelo obtiene en 2051 una diferencia de −0,029 °C con la base A; −0,157 °C al añadir nubes marinas, B; y −0,438 °C al sustituirlas por un forzamiento estratosférico objetivo de −1 W/m², C. La comparación complementaria estima unos −0,44 °C adicionales por las reducciones de CO₂ y CH₄ elegidas. La suma orientativa alcanza aproximadamente −0,47, −0,60 y −0,88 °C, respectivamente. Son diferencias frente a una referencia sin esas actuaciones, no descensos garantizados respecto al presente ni eficacias demostradas. [8–12,17–20]
La pregunta que sí podemos calcular
Para modificar la temperatura media mundial es necesario cambiar el balance energético del planeta: disminuir la energía solar absorbida o favorecer la salida de radiación infrarroja. Este artículo examina procesos capaces de actuar sobre ese balance y cuantifica la escala que necesitarían durante 25 años. Distingue la retirada de carbono de la compensación radiativa y de las emisiones que podrían evitarse por otras vías.
Este artículo no pretende demostrar que exista una solución ya lista. Tampoco descarta una intervención por el mero hecho de exigir una infraestructura grande. Contrasta mecanismos estudiados con magnitudes explícitas, permite modificar sus hipótesis y evita presentar la suma de potenciales teóricos como una capacidad disponible.
Alcance: análisis divulgativo con cálculo reproducible; no es un artículo revisado por pares, un modelo climático regional ni un estudio de ingeniería. Las áreas propuestas son cuotas de exploración, no emplazamientos optimizados.
1. Rocas: acelerar un proceso lento
La meteorización mejorada aumenta la superficie reactiva de determinados minerales para favorecer la retirada de CO₂. Aplicar roca adecuada en suelos agrícolas puede acelerar procesos naturales, pero la cantidad retirada depende de disolución, agua, acidez, mineralogía y destino de los productos. No basta con multiplicar toneladas de roca por su capacidad química máxima. [1,2]
Un estudio de 2025 estima para Estados Unidos una retirada neta de 0,16–0,30 Gt de CO₂ al año hacia 2050 bajo sus escenarios agrícolas y logísticos. Esa estimación no representa instalaciones que ya operen. En 2026, una consulta estructurada a expertos subrayó la amplitud de incertidumbres y pérdidas potenciales; tampoco equivale a una medición de captura mundial. [1,2]
Escala elegida
Se propone alcanzar 400 millones de hectáreas de cultivos existentes en 2051, con una retirada efectiva neta de 2,5 toneladas de CO₂ por hectárea y año. Ambos valores son hipótesis propias. El rendimiento ya representa captura realizada durante el periodo, descontadas las emisiones del proceso y sus pérdidas locales; no es una promesa uniforme para cualquier suelo.
400 millones de ha × 2,5 t CO₂/ha/año = 1 Gt CO₂/año
| Región candidata | Millones de ha en 2051 |
| Brasil / India | 60 / 90 |
| China / Estados Unidos | 70 / 70 |
| África / Europa | 40 / 35 |
| Sudeste asiático / Australia y Nueva Zelanda | 25 / 10 |
La selección inicial favorece agricultura húmeda o monzónica, suelos compatibles y distancias cortas a roca apropiada. Estas cuotas no acreditan disponibilidad: deben verificarse con mapas de suelo, agua, transporte y composición mineral. No se supone convertir bosques ni ecosistemas naturales en nuevas superficies agrícolas.
Para dimensionar la operación se adopta un equivalente de 20 toneladas de roca por hectárea y año: 8 Gt anuales a plena escala y 76,8 Gt durante la trayectoria de 25 años. No es una recomendación de dosis anual. Si la retirada neta efectiva fuese menor, haría falta más superficie, más tiempo o más material, y el escenario dejaría de cumplir su objetivo.
Con el despliegue gradual, esta estrategia retira 9,60 Gt de CO₂ en el periodo y aporta unos 0,0039 °C de menor temperatura en 2051. Una operación geológica muy grande produce, por sí sola, una diferencia global de milésimas de grado durante estos primeros 25 años. Son resultados del cálculo propio, no cifras publicadas por los estudios citados.
2. Océano: capacidad química no es captura realizada
La alcalinización oceánica busca ampliar la capacidad del agua para almacenar carbono disuelto y captar CO₂ atmosférico adicional. El principio químico está fundamentado; su conversión en retirada verificable a gran escala depende de intercambio aire-mar, circulación, dilución, precipitación secundaria y emisiones de suministro. Una modificación de alcalinidad no acredita automáticamente que el CO₂ ya haya salido de la atmósfera. [3]
La evidencia experimental ha avanzado. En febrero de 2026, Woods Hole Oceanographic Institution comunicó resultados preliminares del ensayo LOC-NESS realizado en agosto de 2025 en el golfo de Maine. La institución informó de condiciones de captación y de ausencia de cambios significativos en los indicadores biológicos evaluados a aquella escala y exposición. Es un resultado preliminar de un ensayo pequeño, no una demostración de inocuidad para miles de millones de toneladas. [4]
Objetivo de trabajo: una gigatonelada anual
El escenario central alcanza 1 Gt de CO₂ atmosférico retirado al año en 2051. Se trata de una meta neta de proceso, no de una predicción basada en una industria existente. El retraso de la puesta en marcha es mayor que el de la meteorización terrestre. La captura neta acumulada resulta de 6,775 Gt en 25 años.
| Dominio de investigación | Meta en 2051, Gt CO₂/año |
| Atlántico noroccidental | 0,25 |
| Atlántico nororiental | 0,20 |
| Pacífico nororiental / occidental | 0,15 / 0,15 |
| Australia y Nueva Zelanda / otros lugares validados | 0,15 / 0,10 |
La preselección considera costas abiertas e infraestructura compatible, pero no establece que esos sectores sean óptimos. Se necesitan modelos locales, series de pH y alcalinidad, medición del CO₂ y ensayos de exposición ecológica. No se presupone que arrecifes, mares semicerrados o cualquier puerto admitan estas operaciones. [3]
La escala energética puede expresarse sin fingir precisión tecnológica: si una cadena completa consumiera 1 MWh por tonelada retirada, una gigatonelada requeriría 1.000 TWh al año. Es una identidad de unidades, no una estimación del consumo de todos los métodos. Su balance de carbono depende de la energía y materiales realmente utilizados; el estudio no les atribuye electricidad libre de emisiones por defecto.
La contribución central calculada es de unos 0,0025 °C en 2051. El modelo trata esta retirada mediante una respuesta de carbono simplificada; no reproduce la química oceánica tridimensional. Los bicarbonatos que lleguen al mar desde la meteorización terrestre no vuelven a contabilizarse como una segunda retirada oceánica.
3. Nieve y superficies: mucha utilidad local, escala global limitada
Conservar el blanco de la nieve
El hollín y otras impurezas absorbentes pueden oscurecer la nieve y modificar su fusión. El efecto se ha estudiado con observaciones y modelos, pero cambia según lugar, estación y composición de las partículas. No puede deducirse únicamente de la cantidad total de contaminación. [5]
Aquí se estudia conservar un punto porcentual de albedo —Δα = 0,01— sobre 5 millones de km² de nieve, durante 120 días al año. La propuesta distribuye 4 millones de km² en nieve estacional de Norteamérica y Eurasia septentrionales, y un millón en Alta Asia y otras montañas. Son superficies efectivas supuestas, sin solapamientos.
Con una irradiancia de 200 W/m² durante esa estación y una fracción de escape al espacio de 0,70, el efecto a plena escala es −0,0045 W/m² globales. La contribución calculada en 2051 es −0,0020 °C. No se añaden bonificaciones por “crear una glaciación”, ni se supone que la intervención garantice que la nieve siga existiendo bajo cualquier clima futuro.
Cubiertas y pavimentos reflectantes
Las cubiertas claras absorben menos radiación solar y pueden reducir el calentamiento del edificio. Ese efecto local no equivale a la disminución de temperatura del aire urbano ni de la media mundial. El balance anual depende de mantenimiento, sombreado y posibles necesidades adicionales de calefacción. [6]
Se asignan 100.000 km² de cubiertas y otros 100.000 km² de pavimentos, con ganancias de albedo de 0,30 y 0,15, respectivamente. Como comprobación de escala, una estimación científica publicada en 2021 situó la superficie mundial de tejados correspondiente a 2015 en unos 200.000 km². Por tanto, la cuota de cubiertas es enorme y exige inventario; esa referencia no demuestra que la mitad de los tejados esté disponible para este uso. [7]
ΔF superficies = −(área / área terrestre) × irradiancia × Δalbedo × escape
Con 180 W/m² de irradiancia anual media supuesta y escape 0,70, cubiertas y pavimentos suman −0,0111 W/m² a plena escala. Sus contribuciones térmicas son −0,0035 y −0,0017 °C en 2051. No se añaden créditos por ahorro eléctrico ni producción fotovoltaica, y no se cuenta dos veces una misma superficie.
Se priorizan regiones cálidas de Asia, América, Mediterráneo, África y Oceanía. Deben comprobarse exposición humana a la radiación reflejada, deslumbramiento, envejecimiento, drenaje y emisiones de fabricación. Tampoco se asigna un beneficio infrarrojo adicional a esos mismos tejados sin demostrar que sea incremental y no una doble contabilización.
4. Nubes marinas: el salto de escala
El abrillantamiento de nubes marinas —MCB, por sus siglas inglesas— pretende modificar aerosoles y gotas en determinadas nubes bajas para aumentar la reflexión solar. Hay modelos de potencial y estudios de procesos, pero no una eficacia mundial demostrada mediante una flota comercial. Las nubes pueden responder de formas distintas según humedad, turbulencia, precipitación y partículas iniciales. [8,10]
Una simulación publicada en febrero de 2026 muestra que MCB puede producir un enfriamiento considerable en su configuración de modelo. También presenta respuestas de circulación y distribución regional. Su escenario de fondo y su intervención no se trasladan a este artículo: se utiliza como evidencia de posibilidad física, no como una validación de nuestros números. [9]
La hipótesis que domina el resultado
Se define un dominio equivalente de 20 millones de km² y un aumento neto medio de reflexión de 8 W/m² dentro de él. Ese promedio incluye todo el año, noches, fracciones sin nubes y ajustes de nubosidad. Es un objetivo radiativo impuesto, no la potencia de un pulverizador ni una eficacia medida solo dentro de las nubes que respondan bien.
ΔF MCB = −(20.000.000 / 510.000.000) × 8 = −0,314 W/m²
| Dominio candidato | Millones de km² equivalentes |
| Pacífico sudoriental, frente a Perú y Chile | 7 |
| Pacífico nororiental, frente a California y Baja California | 5 |
| Atlántico sudoriental, frente a Namibia y Angola | 5 |
| Índico sudoriental, frente a Australia occidental | 3 |
Las áreas corresponden a dominios de investigación, no a polígonos operativos ni a una distribución climáticamente optimizada. En particular, esta asignación no demuestra equilibrio entre hemisferios. La selección definitiva podría ser muy distinta tras evaluar nubosidad y cambios en las lluvias.
No se atribuye efecto climático a los primeros cinco años. La capacidad supuesta llega al 10 % en 2036, al 35 % en 2041, al 70 % en 2046 y al 100 % en 2051. Con esa trayectoria, MCB añade alrededor de −0,128 °C al final, antes de una pequeña penalización contable por emisiones operativas. El conjunto B alcanza −0,157 °C.
La dificultad central sigue abierta: demostrar que el efecto neto supuesto puede sostenerse sobre ese dominio, con recursos cuantificables y sin daños inaceptables. No se ha calculado una flota, una dosis de partículas ni su coste. Un modelo de balance energético no puede resolver por sí solo esas cuestiones. [8,10,12]
5. Menos retención de infrarrojo: las estelas de aviación
Las estelas persistentes de aviación pueden cambiar el balance entre radiación solar e infrarroja. Su efecto neto depende del momento y de las condiciones atmosféricas. El objetivo relevante no es eliminar todas las estelas visibles, sino reducir las que aportan calentamiento neto sin introducir una penalización de combustible que anule el beneficio. [13,14]
Qué muestra el ensayo de 2026
La prepublicación “Efficacy of Scalable Airline-led Contrail Avoidance”, presentada en marzo de 2026, describe un ensayo aleatorizado. En el conjunto de 1.232 vuelos elegibles asignados al tratamiento, la formación observada de estelas fue un 11,6 % menor. El 62 % corresponde al subgrupo de 112 vuelos que siguió la ruta propuesta. Son resultados diferentes y no deben intercambiarse. [13]
Además, reducir el número de estelas detectadas no equivale directamente a reducir ese mismo porcentaje del forzamiento climático mundial. El estudio no convierte el 62 % en una eficacia global demostrada; el presente artículo tampoco lo hace. La versión consultada es una prepublicación, no se presenta como evidencia ya revisada por pares. [13]
El objetivo del cálculo
Se fija como meta evitar el 50 % del forzamiento neto de referencia de las estelas. Se usa 0,0574 W/m², una estimación histórica correspondiente a 2018 citada en literatura técnica reciente. No es una medición de 2026 y no se supone ningún crecimiento futuro de la aviación. [14]
ΔF estelas = −0,0574 × 0,50 = −0,0287 W/m²
La implantación comienza en corredores donde hay mayor capacidad de observación y operación: Atlántico Norte, Europa y Norteamérica, seguida de extensión a Asia y otros corredores adecuados. No se evita el 50 % de todos los vuelos; se persigue reducir la mitad del efecto climático de referencia, objetivo que exige selección meteorológica y verificación.
El cálculo produce −0,0149 °C en 2051 antes de contabilizar emisiones adicionales. Para no suponer rutas gratuitas en carbono, el programa reserva una penalización de hasta 10 millones de toneladas de CO₂ por año a plena escala. Esa cifra es una hipótesis contable, no el consumo medido por el ensayo.
No se atribuye ningún crédito al adelgazamiento deliberado de cirros naturales. Es otra propuesta de modificación de la radiación, cuya eficacia y riesgos necesitan investigación específica. Confundirla con evitar estelas de aviación inflaría artificialmente la parte del programa que ya cuenta con ensayos operativos. [12]
Una alternativa adicional: imitar parte del efecto volcánico
Para explorar una ambición mayor dentro del componente de reflexión solar, se incorpora una tercera rama: aerosoles estratosféricos, o SAI. No se suma a las nubes marinas. El escenario C conserva la base A y sustituye MCB por una intervención estratosférica hipotética. Es una comparación entre alternativas, no una propuesta de aplicarlas todas simultáneamente.
El mecanismo consiste en aumentar la reflexión solar mediante partículas en la estratosfera. Su fundamento físico y sus riesgos se han estudiado en evaluaciones científicas y modelos. Sin embargo, que un mecanismo pueda enfriar no demuestra que una configuración concreta sea segura ni que un sistema operativo esté disponible. [11,12]
Una magnitud radiativa, no una receta de inyección
El objetivo elegido es alcanzar un forzamiento global de −1 W/m² en 2051. Se mantiene la misma trayectoria gradual utilizada para MCB, con cinco años iniciales sin crédito de enfriamiento. El modelo calcula el cambio de temperatura que produciría ese forzamiento; no calcula cuánto material, qué aeronaves ni qué localización permitirían conseguirlo.
Un estudio publicado en 2025 examinó mediante simulación la inyección a menor altitud y latitudes altas. Mostró posibilidades de enfriamiento y compromisos importantes de eficiencia. La relación entre masa inyectada y temperatura depende de altitud, latitud, estación, partículas y circulación. Por eso sus cifras no se convierten aquí en una regla universal de toneladas por grado. [11]
Objetivo SAI al final del despliegue: ΔF = −1 W/m² global
Bajo ese objetivo, el componente estratosférico aporta aproximadamente −0,409 °C en 2051. Al combinarlo con la base A y la reserva de emisiones operativas de la rama, C obtiene −0,438 °C respecto al control. Esta cifra expresa una posibilidad condicional del balance energético, no un pronóstico de éxito tecnológico.
El coste físico de depender de un efecto mantenido
La reducción de radiación no elimina el CO₂ acumulado y no corrige por sí misma la acidificación oceánica. Tampoco restituye necesariamente la distribución anterior de lluvias o circulación. La química del ozono y las respuestas regionales deben evaluarse específicamente. Si un enfriamiento sostenido desaparece de forma abrupta mientras persiste el forzamiento que compensaba, se pierde esa compensación y aparece un riesgo de calentamiento rápido. [12]
El escenario C es útil porque muestra que unas décimas de grado no son una magnitud físicamente inalcanzable. Su límite es igualmente claro: este artículo no demuestra que exista una forma aceptable, fiable y sostenida de obtenerlas. El resultado térmico no constituye una recomendación de despliegue.
Cómo se han hecho los cálculos
El cálculo principal simula 300 meses, desde enero de 2027 hasta diciembre de 2051. Sus valores son diferencias respecto a un control idéntico sin el programa y no incluyen reducciones generales de emisiones. La retirada de CO₂ que realiza el propio programa sí se contabiliza. Las conclusiones incorporan, por separado, una comparación multidecenal de reducciones externas de CO₂ y CH₄, descrita en el anexo IV: no se presenta como otra simulación mensual acoplada.
Dos respuestas con tiempos distintos
La retirada de carbono se representa mediante cuatro depósitos y tiempos de ajuste tomados de la respuesta multimodelo de Joos y colaboradores. Así, no se supone que cada tonelada retirada se traduzca para siempre en una tonelada menos en la atmósfera: otros depósitos de carbono se reequilibran. Aplicar esta respuesta a la alcalinización es una aproximación, no una representación completa de su química. [15]
Se linealiza la relación logarítmica clásica de forzamiento del CO₂ alrededor de 475 ppm. Ese número es una referencia matemática fija para comparar perturbaciones, no una observación de 2026 ni una previsión que presuponga determinada política de emisiones. Se repite el cálculo con 430 y 550 ppm para comprobar su influencia. [16]
La temperatura se obtiene con dos capas térmicas: una superficial y otra oceánica profunda. El sistema recibe el forzamiento de cada mes, intercambia calor entre capas y emite más energía cuando aumenta la temperatura. No se multiplica un forzamiento final por una sensibilidad de equilibrio como si los océanos respondieran instantáneamente.
Cs · dTs/dt = F − λTs − γ(Ts − Td)
Cd · dTd/dt = γ(Ts − Td)
| Parámetro ilustrativo | Valor central |
| Capacidad superficial Cs / profunda Cd | 7,3 / 106 W·año·m⁻²·K⁻¹ |
| Retroacción λ / intercambio γ | 1,2 / 0,7 W·m⁻²·K⁻¹ |
| Paso temporal / estado inicial diferencial | 1/12 de año / cero |
| Superficie terrestre / conversión de CO₂ | 510 millones km² / 7,8 Gt por ppm |
El modelo usa la misma respuesta térmica para distintos patrones radiativos. Esa simplificación puede omitir diferencias de eficacia entre nieve, nubes y aerosoles. No representa monzones, AMOC, ENSO, evolución de glaciares ni impactos regionales. Las cuotas geográficas dimensionan el escenario, pero no convierten este cálculo global en una simulación por regiones.
Los rendimientos de captura se definen netos del proceso. Además, se añaden reservas explícitas de emisiones para operaciones generales, cambios de ruta y cada rama solar. Son márgenes contables, no un análisis de ciclo de vida completo; sus valores deben sustituirse por mediciones de cadenas reales.
Resultados: qué cambia durante los 25 años
La base A reúne rocas, océano, nieve, cubiertas, pavimentos y estelas. B añade nubes marinas; C sustituye esas nubes por aerosoles estratosféricos. Los tres escenarios no se suman. Todas las cifras de esta página proceden del modelo propio.

Figura 1. Diferencia respecto al control idéntico sin intervención. Un valor negativo indica menor temperatura, no necesariamente descenso respecto a 2026. C es alternativa a B.
| Final del año | A · base | B · con MCB | C · con SAI |
| 2031 | −0,002 | −0,002 | −0,002 |
| 2036 | −0,007 | −0,015 | −0,031 |
| 2041 | −0,015 | −0,047 | −0,118 |
| 2046 | −0,022 | −0,099 | −0,267 |
| 2051 | −0,029 | −0,157 | −0,438 |
El resultado central de 2051, redondeado a una precisión adecuada para este tipo de estudio, es de 0,03 °C menos temperatura con A, 0,16 °C con B y 0,44 °C con C. Los decimales adicionales de las tablas y de la hoja de cálculo sirven para auditoría aritmética, no expresan certidumbre climática equivalente.
Durante los 25 años, las dos intervenciones de carbono retiran 16,375 Gt antes de las reservas operativas adicionales del programa. Tras ellas, el balance es 16,151 Gt en A y 16,069 Gt en B o C. Estas cifras y las dos figuras corresponden exclusivamente a las intervenciones; no incluyen las reducciones externas examinadas en la comparación final.
Qué aporta cada componente y qué podría fallar

Figura 2. Contribuciones individuales de la base A al final de 2051, antes de la pequeña penalización común por emisiones adicionales. No se incluyen MCB ni SAI en este gráfico.
La suma de meteorización y captación oceánica aporta aproximadamente −0,0065 °C. Las estelas explican la mayor contribución individual de A. No es una jerarquía universal de técnicas: depende del horizonte, de las cuotas elegidas y de usar una referencia fija de aviación.
Pruebas de sensibilidad, no probabilidades
| Paquete de supuestos | A, °C | B, °C | C, °C |
| Menor escala y respuesta más lenta | −0,010 | −0,034 | −0,195 |
| Central | −0,029 | −0,157 | −0,438 |
| Mayor escala y respuesta más rápida | −0,059 | −0,360 | −0,825 |
Estos paquetes cambian simultáneamente áreas, rendimientos y respuesta térmica. No son intervalos de confianza, ni un máximo y mínimo garantizados. El caso alto exige demostrar una expansión y eficacia superiores; no debe utilizarse como promesa de 0,8 °C de enfriamiento.
Hay fallos que no quedan representados en una tabla de beneficios positivos. Si el efecto medio de MCB fuese cero, B se quedaría aproximadamente en A. Si la modificación redujera la reflexión media en 2 W/m² en vez de aumentarla en 8, B daría +0,0036 °C: calentamiento neto en este experimento. Es una prueba de signo elegida para mostrar la dependencia, no una estimación de su probabilidad.
Asimismo, un oscurecimiento sostenido del terreno agrícola de 0,01 de albedo reduciría el beneficio del programa en unos 0,0043 °C, suficiente para neutralizar la aportación térmica central de la propia meteorización. Este estrés numérico no afirma que toda aplicación de basalto produzca ese oscurecimiento: señala una variable que debe medirse.
Conclusiones: dos vías que deben distinguirse
1. Resultado de las intervenciones por sí solas
El despliegue central durante 2027–2051 permite explorar centésimas de grado con las intervenciones de base y décimas si se consigue una modificación atmosférica eficaz y mantenida. Estos resultados no incorporan las reducciones de CO₂ o metano que pudieran realizar países, empresas o ciudadanos por otras vías.
| Programa | Menor temperatura en 2051 |
| A · Rocas, océano, nieve, superficies y estelas | ≈ 0,03 °C |
| B · Base A más nubes marinas hipotéticas | ≈ 0,16 °C |
| C · Base A más aerosoles estratosféricos, en lugar de nubes | ≈ 0,44 °C |
Son resultados condicionales, no capacidades disponibles. En particular, B y C exigen alcanzar los efectos radiativos supuestos, y no se suman entre sí. La captura de CO₂ de las rocas y del océano ya pertenece a la base A: excluir reducciones externas no significa eliminar del cálculo esa retirada activa.
2. Qué añadiría una reducción externa de emisiones
No existe una cifra única para el efecto de las normas, las decisiones empresariales o la concienciación. Lo que puede calcularse es una trayectoria física de emisiones, sin predecir qué medidas la producirán ni si llegará a cumplirse. Se introduce el siguiente supuesto intenso, independiente del programa:
| Emisiones anuales | Referencia plana | Final de 2036 | Final de 2051 |
| CO₂, Gt/año | 42,2 | 21,1 (−50 %) | 4,22 (−90 %) |
| CH₄, Mt/año | 380 | 209 (−45 %) | 209 (−45 %) |
La disminución se interpola linealmente desde el inicio de 2027. El CO₂ sigue bajando después de 2036; el metano permanece al nivel reducido hasta 2051. La referencia mantiene ambas tasas constantes durante todo el periodo: es un control analítico, no una previsión del mundo sin nuevas medidas.
La escala inicial de CO₂ procede de la estimación publicada para 2025 por Global Carbon Budget. Para el metano se adopta una normalización redondeada de 380 Mt/año, compatible con el orden de magnitud de los inventarios recogidos en la literatura, no una medición mundial de 2026. El 45 % es una hipótesis del artículo, no una reducción observada o garantizada. [17,20]
Resultado conjunto: cuánto cambia la comparación
Frente a la referencia plana, la trayectoria evita 548,6 Gt de CO₂ y 3.420 Mt de CH₄ en 25 años. Con la aproximación descrita en el anexo IV, esas diferencias corresponden a unos 0,25 °C menos por CO₂ y 0,20 °C menos por metano: alrededor de 0,44 °C en conjunto. La suma usa los valores sin redondear; por eso 0,25 + 0,20 no debe utilizarse para reconstruir el total.
| Escenario | Solo intervenciones | Más CO₂ externo | Más CO₂ y CH₄ externos |
| Sin programa | 0,00 °C | 0,25 °C | 0,44 °C |
| A · Base | 0,03 °C | 0,28 °C | 0,47 °C |
| B · Con nubes | 0,16 °C | 0,40 °C | 0,60 °C |
| C · Con estratosfera | 0,44 °C | 0,68 °C | 0,88 °C |
Menor temperatura en 2051 frente a la referencia analítica sin programa ni la trayectoria de reducciones. Las columnas muestran totales alternativos: no se suman. La última columna combina dos aproximaciones, no un nuevo modelo acoplado. El escenario C sustituye a B.
Cómo interpretar estos números
La comparación sugiere que disminuir las nuevas emisiones puede aportar, en 25 años, varias décimas adicionales a las intervenciones estudiadas. No convierte 0,60 o 0,88 °C en un pronóstico de descenso respecto a hoy: son diferencias entre trayectorias. Para estimar la temperatura absoluta de 2051 haría falta una proyección completa del control y del resto de factores climáticos.
La suma mantiene iguales los otros factores. No calcula, por ejemplo, cuánto enfriamiento por aerosoles reflectantes se perdería al reducir determinadas combustiones; ese cambio podría compensar parte del beneficio de los gases. Tampoco incorpora todos los ajustes de química atmosférica, sumideros o eficacia regional. Por ello se interpreta como efecto aislado de CO₂ y CH₄ añadido a las intervenciones, no como balance integral de cualquier política real. [21]
Conclusión final
Con las escalas elegidas, las estrategias estudiadas por sí solas podrían aportar aproximadamente 0,03, 0,16 o 0,44 °C de menor temperatura mundial en 2051. Si además se alcanzara la trayectoria intensa de reducciones de CO₂ y metano aquí definida, la estimación conjunta sería del orden de 0,47, 0,60 o 0,88 °C, respectivamente. La diferencia física es sustancial: reducir la entrada de nuevos gases y actuar sobre el carbono existente o el balance radiativo son vías distintas y complementarias, no créditos intercambiables.
La ambición del resultado no elimina sus condiciones. Las operaciones deben demostrar rendimiento neto y persistencia, y las variantes atmosféricas necesitan comprobar sus consecuencias sobre lluvias, circulación y ozono. Lo que este análisis permite sostener es una posibilidad cuantificada para contrastar, no la demostración de una refrigeración planetaria segura, autosostenida o ya disponible. [9,11,12]
Nota de elaboración: borrador preparado con asistencia de inteligencia artificial para investigación, redacción y cálculo. El modelo, la comparación y sus supuestos se entregan para revisión. La firma y la versión destinada a publicación requieren aprobación del autor.
Anexo técnico I · hipótesis de escala y despliegue
Todas las magnitudes de esta tabla son entradas del escenario, salvo las referencias históricas expresamente identificadas. “Central” no significa más probable. Los casos de sensibilidad combinan cambios de escala y parámetros térmicos.
| Entrada final en 2051 | Menor | Central | Mayor |
| Meteorización: millones ha × t netas/ha/año | 250 × 1,5 | 400 × 2,5 | 500 × 4 |
| OAE: Gt CO₂ netas/año | 0,3 | 1 | 2 |
| Nieve: millones km²; Δalbedo | 2; 0,005 | 5; 0,010 | 8; 0,015 |
| Cubiertas: miles km²; Δalbedo | 60; 0,20 | 100; 0,30 | 140; 0,35 |
| Pavimentos: miles km²; Δalbedo | 60; 0,10 | 100; 0,15 | 140; 0,20 |
| Estelas: fracción del ERF de 2018 evitada | 30 % | 50 % | 70 % |
| MCB: millones km² × W/m² del dominio | 10 × 4 | 20 × 8 | 30 × 10 |
| SAI: magnitud objetivo global W/m² | 0,6 | 1 | 1,5 |
| Cs / Cd: W·año·m⁻²·K⁻¹ | 10 / 106 | 7,3 / 106 | 6 / 106 |
| λ / γ: W·m⁻²·K⁻¹ | 1,6 / 0,9 | 1,2 / 0,7 | 1 / 0,5 |
Fracción de la capacidad final
| Componente | 2031 | 2036 | 2041 | 2046 | 2051 |
| Rocas | 2 % | 15 % | 45 % | 80 % | 100 % |
| Océano | 0,5 % | 5 % | 20 % | 60 % | 100 % |
| Nieve | 10 % | 30 % | 55 % | 80 % | 100 % |
| Superficies | 15 % | 40 % | 65 % | 85 % | 100 % |
| Estelas | 20 % | 60 % | 90 % | 100 % | 100 % |
| MCB o SAI | 0 % | 10 % | 35 % | 70 % | 100 % |
Se interpola linealmente desde cero al comienzo de 2027 entre estos hitos y se evalúa cada mes en su punto medio. No se supone capacidad final desde el primer año. Los objetivos de captura significan CO₂ ya retirado de la atmósfera; los retrasos de proceso deben estar incorporados a la capacidad efectiva realmente alcanzada.
Otras entradas centrales: irradiancia anual de superficies 180 W/m²; irradiancia durante nieve 200 W/m²; nieve 120 días/año; fracción de escape 0,70; emisiones adicionales generales 5 Mt/año, de rutas 10 Mt/año, y de cada rama solar 10 Mt/año, cada una escalada con su despliegue. Son reservas contables propias; no sustituyen un inventario de ciclo de vida.
Anexo técnico II · carbono, ecuaciones y comprobación
Carbono atmosférico diferencial
Para una retirada positiva R(t), la diferencia de masa atmosférica se aproxima por la convolución M(t) = ∫R(u)·r(t−u)du. Las emisiones adicionales entran con signo negativo. La función de respuesta empleada es la de la tabla 5 de Joos et al. [15]
r(t) = 0,2173 + 0,2240·e^(−t/394,4)
+ 0,2824·e^(−t/36,54) + 0,2763·e^(−t/4,304)
t se expresa en años. En cada mes se integra exactamente cada depósito para una tasa constante y se obtiene la carga media del mes. La perturbación radiativa se aproxima por FCO₂ = −5,35·M/(475×7,8). La expansión lineal corresponde a la relación 5,35·ln(C/Cref), con déficit positivo de carbono. [16]
El uso de una función de respuesta de pulsos como aproximación simétrica para retiradas pequeñas y de un fondo fijo no reproduce todas las retroacciones carbono-clima. No se ha ajustado específicamente para océanos alcalinizados. Es una de las limitaciones estructurales del cálculo, aun cuando la integración numérica sea correcta.
Balance central a final de 2051
| Magnitud | Valor |
| CO₂ retirado por rocas / océano | 9,600 / 6,775 Gt |
| Reserva de emisiones generales y de rutas | 0,22375 Gt CO₂ |
| Reserva adicional en B o C | 0,08250 Gt CO₂ |
| Retirada neta A / B o C | 16,15125 / 16,06875 Gt CO₂ |
| Déficit atmosférico de A tras respuesta del carbono | ≈ 12,749 Gt CO₂ (≈ 1,63 ppm) |
| Roca equivalente movilizada | 76,8 Gt en el periodo |
Verificación numérica
Con todas las intervenciones y emisiones adicionales puestas a cero, el modelo devuelve exactamente cero. Al reducir el paso temporal de 1/12 a 1/120 de año, las diferencias en los resultados finales son 0,000049 °C en A, 0,000399 °C en B y 0,001164 °C en C: menores que la incertidumbre de los supuestos. La diferencia entre forzamiento logarítmico y lineal del carbono de A al final es inferior al 0,2 %.
La hoja de cálculo reproduce las tres variantes y los paquetes de sensibilidad mediante fórmulas editables. El código Python reproduce además las contribuciones individuales. La verificación de aritmética no valida por sí misma eficacia real, selección geográfica ni seguridad ambiental.
Anexo técnico III · lecturas alternativas del resultado
| Cambio aislado respecto al caso central | Resultado en 2051 |
| MCB sin efecto radiativo neto | B ≈ −0,0285 °C |
| MCB con −2 W/m² de reflexión adicional (oscurecimiento) | B ≈ +0,0036 °C |
| MCB retrasado cinco años respecto al calendario previsto | B ≈ −0,1056 °C |
| SAI retrasado cinco años respecto al calendario previsto | C ≈ −0,2742 °C |
| Albedo de la roca: −0,01 sobre toda el área equivalente | A ≈ −0,0242 °C |
| Referencia CO₂ 430 ppm en vez de 475 | A ≈ −0,0292 °C |
| Referencia CO₂ 550 ppm en vez de 475 | A ≈ −0,0277 °C |
Estas pruebas son experimentos numéricos elegidos para comprobar dependencias. No asignan probabilidades a un fracaso ni representan todos los valores físicamente posibles. El estrés de albedo de la roca presupone que el oscurecimiento persiste y ocupa toda la superficie equivalente del escenario.
Qué no se ha incluido
No se incluyen captura directa industrial de aire, almacenamiento geológico de biomasa, fertilización oceánica con hierro, reforestación ni eliminación directa de metano atmosférico. Las reducciones de emisiones de CO₂ y CH₄ se incorporan únicamente como comparación complementaria, no como una sexta intervención ni como un crédito repetido de las rocas o del océano. La ausencia de otras familias no significa que carezcan de interés, sino que quedan fuera del alcance de este cálculo.
Tampoco se asigna enfriamiento a inundar desiertos, fabricar hielo ártico, dispersar microesferas reflectantes, interrumpir corrientes oceánicas o alterar cirros naturales. No se evalúan instalaciones ni dosis operativas de geoingeniería. No se agregan co-beneficios sanitarios, hídricos o agrícolas como si fueran grados de temperatura.
La suma de componentes es una aproximación de primer orden. No se han calculado interacciones entre ellos, retroacciones del ciclo del agua ni efectos regionales. La comparación con emisiones externas añade una aproximación multidecenal distinta al modelo mensual; tampoco constituye una simulación climática integrada. Un modelo acoplado podría modificar las sumas en ambos sentidos.
Condiciones para una publicación responsable
El texto puede utilizarse como artículo de análisis exploratorio con cálculos orientativos, manteniendo a la vista sus supuestos. Una versión para revista científica requeriría revisión independiente del modelo, una comparación con emuladores o modelos de sistema terrestre y mayor trazabilidad de las cuotas y eficacias. No debe cambiarse el rótulo “efecto radiativo supuesto” por “enfriamiento demostrado”.
La fecha de corte no convierte la búsqueda en una revisión sistemática exhaustiva. Se distingue en la bibliografía entre publicaciones revisadas por pares, informes científicos, comunicación preliminar institucional y prepublicación. Las cifras nuevas del estudio pertenecen al modelo propio, no a los autores de las fuentes utilizadas.
Anexo técnico IV · emisiones externas y suma orientativa
A. Referencia y contabilidad independiente
Se comparan dos trayectorias que parten de las mismas condiciones en enero de 2027. El control mantiene emisiones de 42,2 Gt CO₂/año y 380 Mt CH₄/año; la variante aplica las reducciones de la tabla final. Son tasas de emisiones antes de las retiradas del programa. No se añaden otros créditos de captura, ahorro, nieve, estelas o disminución de hollín. Las reservas operativas del cálculo principal permanecen incluidas y no se restan otra vez.
Los valores de referencia fijan una escala, no un inventario futuro. Global Carbon Budget publicó para 2025 una estimación total de 42,2 Gt CO₂/año. El presupuesto de metano de 2025 recoge, entre otros resultados, 386 Mt CH₄/año para 2022 en EDGARv8; se utiliza 380 como redondeo de trabajo, sin afirmar que sea la tasa observada en 2027. [17,20]
B. CO₂: emisiones acumuladas evitadas
Referencia: 42,2 × 25 = 1.055 Gt CO₂.
Trayectoria: 10 × (42,2 + 21,1)/2 + 15 × (21,1 + 4,22)/2 = 506,4 Gt.
Diferencia acumulada evitada: 1.055 − 506,4 = 548,6 Gt CO₂.
Se aproxima la temperatura mediante la respuesta transitoria a las emisiones acumuladas, TCRE. No se aplica el GWP del metano a toda la masa de gases como si todos persistieran igual. La distinción entre carbono acumulativo y forzadores de vida corta sigue el planteamiento multidecenal de Allen y colaboradores. [18]
Coeficientes orientativos: κ = 0,45 °C/1.000 Gt CO₂; a = 85 años; b = 0,28. [19]
ΔTCO₂ ≈ −(0,45/1.000) × 548,6 = −0,24687 °C
C. Metano: cambio de tasa y efecto acumulado
La emisión anual baja de 380 a 209 Mt entre 2027 y 2036 y permanece en 209 hasta 2051. Se evitan 171 Mt/año al final; la integral evitada es 171 × (10/2 + 15) = 3.420 Mt. Para expresar la escala en CO₂-e100 se adopta GWP100 = 28, valor representativo de trabajo entre las referencias para metano microbiano y fósil. No es un factor universal de equivalencia de temperatura. [20]
Q = (171/1.000) × 28 = 4,788 Gt CO₂-e100/año
J = (3.420/1.000) × 28 = 95,76 Gt CO₂-e100
ΔTCH₄ ≈ −κ × (aQ + bJ) = −0,19520676 °C
Q es la diferencia final de tasas y J la integral de emisiones evitadas, expresadas en las unidades indicadas. El descenso termina quince años antes del final del estudio; no se aplica la aproximación a un recorte instantáneo en 2051. La métrica ya representa de forma agregada el efecto climático del metano: no se añade otro crédito independiente por ozono o vapor de agua. [18,20]
Anexo IV · comprobación, sensibilidad y límites
D. Suma al final de 2051
ΔTexterna ≈ −0,24687 − 0,19520676 = −0,44207676 °C
ΔTconjunta ≈ ΔTintervención + ΔTexterna
| Escenario | Modelo base, °C | Comparación externa, °C | Suma, °C |
| A | −0,028550 | −0,442077 | −0,470627 |
| B | −0,156882 | −0,442077 | −0,598959 |
| C | −0,437681 | −0,442077 | −0,879758 |
Los decimales son únicamente una comprobación de aritmética. El modelo mensual de las intervenciones se conserva; la comparación de emisiones es una aproximación multidecenal independiente. No se ha recalculado conjuntamente la concentración de fondo, la química de CH₄, las interacciones entre gases y aerosoles ni las eficacias radiativas de cada escenario.
E. Sensibilidad de la comparación externa
Al mantener las trayectorias y los demás coeficientes y cambiar únicamente κ a 0,27 o 0,63 °C por 1.000 Gt, el efecto externo pasa a −0,265 y −0,619 °C. Es una prueba parcial del parámetro térmico: no es un intervalo de confianza del resultado global. Las incertidumbres de las intervenciones, de los inventarios, del GWP elegido y del calendario son adicionales.
El efecto del metano depende de la rapidez y continuidad del descenso. No se debe trasladar esta cifra a una reducción del 45 % que se alcanzara solo al final de 2051, ni a una reducción transitoria seguida de un rebote. Tampoco se debe trasladar la cifra de CO₂ a una trayectoria con el mismo punto final pero distintas emisiones acumuladas.
F. Qué falta para una proyección integrada
Sería necesario simular una trayectoria completa y coherente de concentraciones y forzamientos, con antecedentes comunes, todos los gases y aerosoles relevantes, y efectos regionales. La disminución del enfriamiento por aerosoles troposféricos no está descontada aquí. Por tanto, las sumas no equivalen al efecto climático neto de aplicar un conjunto concreto de leyes, cambios tecnológicos o conductas. [21]
La comparación no atribuye resultados a ningún gobierno ni pronostica el cumplimiento de medidas. Se limita a la pregunta condicional: qué orden de magnitud añadirían determinadas reducciones globales de CO₂ y CH₄ si se realizaran, manteniendo constantes los otros factores. Esta separación evita presentar como beneficio del programa lo que corresponde a actuar sobre las nuevas emisiones.
Reproducción: comparacion_emisiones.py integra las trayectorias lineales y genera resultados_comparacion.json, trayectorias_externas.csv y comparacion_2051.csv. El modelo mensual original conserva sus parámetros. Ambos se incluyen en el paquete de cálculos de esta versión.
Referencias y naturaleza de la evidencia
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DOI: 10.1038/s41586-024-08429-2. Modelo de potencial y logística, no despliegue mundial.
[2] Buma et al. (2026). Expert elicitation on agricultural enhanced weathering reveals carbon dioxide removal potential and uncertainties in loss pathways. Communications Earth & Environment.
DOI: 10.1038/s43247-026-03375-5. Elicitación de expertos, no medición global.
[3] National Academies (2022). A Research Strategy for Ocean-based Carbon Dioxide Removal and Sequestration, cap. 7. National Academies Press.
DOI: 10.17226/26278. Evaluación científica de OAE.
[4] WHOI (25-02-2026). Preliminary results from the first EPA-permitted ocean alkalinity enhancement field trial. Woods Hole Oceanographic Institution.
[5] Rahimi et al. (2020). Examining the atmospheric radiative and snow-darkening effects of black carbon and dust across the Rocky Mountains of the United States using WRF-Chem. Atmospheric Chemistry and Physics.
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[6] Lawrence Berkeley National Laboratory. Cool Roofs. Heat Island Group.
https://heatisland.lbl.gov/coolscience/cool-roofs · Fundamentos y rendimiento local de cubiertas.
[7] Joshi et al. (2021). High resolution global spatiotemporal assessment of rooftop solar photovoltaics potential for renewable electricity generation. Nature Communications.
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DOI: 10.5194/acp-21-14507-2021. Modelo idealizado de MCB.
[9] Yu et al. (2026). Marine cloud brightening mitigates the warming induced by the aerosol reductions toward carbon neutrality. Communications Earth & Environment.
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DOI: 10.1029/2024EF005567. Viabilidad y clima simulados; no demostración de despliegue.
[12] National Academies (2021). Reflecting Sunlight: Recommendations for Solar Geoengineering Research and Research Governance. National Academies Press.
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[15] Joos et al. (2013). Carbon dioxide and climate impulse response functions for the computation of greenhouse gas metrics: a multi-model analysis. Atmospheric Chemistry and Physics.
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[16] Myhre et al. (1998). New estimates of radiative forcing due to well mixed greenhouse gases. Geophysical Research Letters.
DOI: 10.1029/98GL01908. Relación clásica aproximada concentración-forzamiento.
Referencias · comparación de emisiones
[17] Global Carbon Budget (2025). Fossil fuel CO₂ emissions hit record high in 2025. Comunicación del 13 de noviembre de 2025.
[18] Allen, M. R., Peters, G. P., Shine, K. P. et al. (2022). Indicate separate contributions of long-lived and short-lived greenhouse gases in emission targets. npj Climate and Atmospheric Science, 5, 5.
DOI: 10.1038/s41612-021-00226-2 · Marco multidecenal, ecuaciones 1–3. No valida las trayectorias propias de este artículo.
[19] Allen, M. (2022). Consensus Article Calling for Separate Indication of Short and Long-Lived Greenhouse Gases in Emissions Targets. Springer Nature, 14 de septiembre de 2022.
[20] Saunois, M. et al. (2025). Global Methane Budget 2000–2020. Earth System Science Data, 17, 1873–1958.
DOI: 10.5194/essd-17-1873-2025 · Inventarios y efectos climáticos del metano; incluye información complementaria de 2021–2022.
[21] Forster, P. M. et al. (2025). Indicators of Global Climate Change 2024: annual update of key indicators of the state of the climate system and human influence. Earth System Science Data, 17, 2641–2680.
DOI: 10.5194/essd-17-2641-2025 · Referencia para el balance de forzamientos y la contribución de los aerosoles.
Consulta de fuentes: hasta el 27 de septiembre de 2026. Las referencias respaldan los mecanismos, parámetros y contexto científico; no convierten los despliegues ni las trayectorias de emisiones elegidas en previsiones. Las cifras combinadas son estimaciones propias de primer orden.

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