DEL YOUNGER DRYAS A LA TRANSGRESIÓN DEL LAGO EUXINO Y SU DIÁSPORA
PRIMERA PARTE
Índice:
1. DRYAS RECIENTE (12.800 – 11.700 AP)
2. CULTURA NATUFIENSE (12.800 AP)
3. JERICÓ (11.700 – 10.500 AP)
4. GÖBEKLI TEPE (11.700 – 8.000 AP)
5. ÇATALHÖYÜK (9.500 – 7.700 AP)
6. EVENTO 8.2K (8.200 AP)
7. TRANSGRESIÓN DEL LAGO EUXINO (MAR NEGRO, 7.500 AP)
8. CULTURA VINCA (TEMPRANO 7.700 – 6.800 / TARDÍO 6.800 – 6.200)
9. CULTURA HAMANGIA (8.000 – 6.300) – CULTURA BOIAN (6.300 – 5.500)

Cunas de las primeras culturas
RESUMEN:
El clima y el desarrollo humano han mantenido una relación recíproca a lo largo del tiempo: ha habido lecturas deterministas y lecturas que simplifican la ecología. Estas reflexiones permiten entender mejor tanto cómo la humanidad ha transformado el clima, cómo las variaciones climáticas han condicionado procesos evolutivos, culturales y sociales. Un seguimiento diacrónico del Holoceno pone de manifiesto la multiplicidad de variables que provocan alteraciones climáticas en plazos cortos y largos, subrayando que la interacción sociedad-clima es compleja, no lineal y se manifiesta en ambientes frágiles. El Holoceno combina un contexto térmico alto con episodios fríos abruptos; los periodos cálidos parecen haber favorecido el desarrollo y la complejidad de las sociedades, mientras que los episodios de enfriamiento suelen asociarse a crisis y colapsos que acompañaron transiciones y evoluciones.
1. Dryas Reciente o Younger Dryas (12.800 – 11.700 AP)
El frío que cambió los mapas
Cuando la tierra aún atesoraba los últimos ecos del Pleistoceno, y la última glaciación Würm había terminado 7.000 años antes, el clima dio un salto que no fue lento: el Younger Dryas vino como una cortina fría y seca sobre el creciente fértil que rebosaba de vegetación y recursos. Lo que para la naturaleza fue una serie de oscilaciones –menos lluvia, veranos más cortos, corredores de fauna que se cerraban– para los grupos humanos significó el cierre de varias puertas y, simultáneamente, la aparición de nuevas rutas posibles. Los grupos que hasta entonces habían recorrido paisajes ricos en recursos vieron menguar la abundancia estacional; otros, asentadas en oasis y valles, tuvieron que repensar cómo mantener a la comunidad cuando las estaciones dejaron de ser previsibles.
Las comunidades que hoy llamamos natufienses, que en aquella época se extendían desde la costa levantina, las terrazas rocosas del Jordán, hasta el sur de Anatolia y los montes Zagros, se movían ya en los márgenes del cambio.

los amantes de Ain Sajri
2. Cultura Natufiense (14.500 – 11.000 AP) – (11.000 – 10.800 AP)
Se denomina natufiense a una cultura del Epipaleolítico final y Mesolítico, posterior a la cultura kebariense, que se diferencia de ella por el avance más sofisticado de sus herramientas líticas y por practicar los inicios del sedentarismo. La cultura natufiense se destaca principalmente por los cambios provocados por el Younger Dryas.
Primera etapa de la cultura Natufiense (14.500 – 11.000 AP)
El Natufiense sustituye a la cultura Kebariense y se remonta a un período anterior al Dryas y en el estadio post-glacial inmediato. En ese periodo, las zonas mediterráneas del Levante experimentaron una recuperación de biomas con mayor productividad estacional (matorrales, bosques abiertos). Estos paisajes ofrecían abundancia de recursos (gramíneas silvestres, leguminosas, ungulados) y mosaicos ecológicos favorables para una economía intensiva de recolección y caza.
La arquitectura de este periodo muestra asentamientos semisedentarios y permanentes, caracterizados por la construcción de estructuras circulares de 10 metros de diámetro. Sus paredes, aún de caña y barro, podían ser también de tipo subterráneo. (ej. Ain Mallaha/Eynan, Hayonim), construcciones de piedra baja, pavimentos y espacios domésticos relativamente definidos. La permanencia en los sitios aumentó respecto a grupos móviles previos.
Su arte es de tendencia naturalista, por contraste al esquematismo geométrico del Mesolítico europeo, apareciendo pequeñas esculturas zoomorfas y antropomórficas, éstas a veces en actitudes eróticas como los amantes de Ain Sajri, encontrada en la cueva de Ain Sajri, en el desierto de Judea, que se considera la más antigua figurilla conocida que representa a una pareja copulando.
La irrupción del Dryas III supuso una interrupción de aproximadamente 1.300 años en las altas temperaturas que habían seguido al Último Máximo Glacial. Este cambio climático generó una sequía repentina en el Levante (Oriente Próximo), poniendo en riesgo los cereales silvestres. Dichos cereales, incapaces de competir con los matorrales de las sabanas áridas, eran el sustento fundamental de la población semisedentaria de la región.
La búsqueda imperiosa de recursos llevó a estos grupos a dividirse: algunos migraron hacia las orillas del Mediterráneo, aprovechando sus ricos recursos acuáticos y ribereños. Otros, en cambio, encontraron refugio en el valle del Jordán. Este singular enclave, a 400 metros bajo el nivel del mar, era un verdadero oasis gracias a su río caudaloso y a los numerosos manantiales de agua dulce que brotaban. En este ‘paraíso en medio de la nada’, los natufienses, urgidos por la necesidad de alimento, decidieron asentarse.

Excavaciones de Jericó
3. Jericó (Tell es-Sultan)
Asentados en el valle del Jordán, los natufienses comenzaron a domesticar cereales silvestres, sentando así las bases de la agricultura. A ello se sumaron los primeros indicios de domesticación de ovejas. Su subsistencia se complementaba con la caza, destacando la de gacelas, y estas prácticas agrícolas aún incipientes.
Cuando la presión climática del Dryas III se intensificó, las comunidades natufienses respondieron de diversas maneras: algunas aldeas optaron por dispersarse, pero otras, como Jericó, buscaron nuevas formas de organización. El ritual y la congregación se convirtieron en herramientas esenciales para consolidar redes sociales, facilitando el reparto de alimentos, el intercambio de parejas y el refuerzo de los lazos grupales. Gracias a estas estrategias, lograron resistir los desafíos del Dryas III.
Segunda etapa de la cultura Natufiense (11.000 – 10.800 AP)
El periodo inmediatamente posterior (o la fase de recuperación) favoreció el sedentarismo, lo que a su vez indujo el establecimiento de asentamientos más permanentes y un notable aumento de la población. Tras mitigar los efectos del Younger Dryas y con el restablecimiento de las condiciones de humedad y altas temperaturas, se observó una intensificación de la producción. Este auge impulsó el crecimiento de las comunidades y la consolidación de su estructura social y política, un proceso que contribuyó significativamente al fortalecimiento de lugares como Jericó.
En este contexto, el Natufiense se interpreta como una fase transicional clave: si bien aún no implicaba una agricultura plenamente domesticada, sus prácticas sentaron los cimientos técnicos y sociales indispensables para el advenimiento del Neolítico.

Excavaciones del conjunto monumental de Göberkli Tepe
4. Göbekli Tepe (11.700 – 8.000 AP)
El inicio del Holoceno coincidió con el final del Younger Dryas. Fue en este contexto cuando los grupos de pastores-recolectores que habitaban Anatolia, por razones aún desconocidas, comenzaron la construcción del impresionante mega-monumento de Göbekli Tepe. Se especula que este complejo tuvo un origen religioso, quizás como un acto de agradecimiento ante la mejora de las condiciones climáticas o por otras motivaciones profundas.
La magnitud de la obra exigió el establecimiento de asentamientos duraderos por parte de estos cazadores-recolectores, cuya permanencia en el lugar no se debía a un sedentarismo intrínseco, sino a la propia necesidad de la construcción. Esta situación impulsó una compleja capacidad organizativa y el desarrollo de redes de cooperación entre los diferentes grupos. Como consecuencia directa, se llevaron a cabo tareas como la extracción de canteras, la talla y el transporte de materiales, así como eventos comunitarios. Además, se observa el inicio de la domesticación de cabras, ovejas y vacuno, y la implementación de prácticas agrícolas incipientes, como la eliminación de maleza y la plantación de semillas traídas de otras zonas. A pesar de que la base económica seguía siendo la caza y la recolección, la construcción de Göbekli Tepe requirió el asentamiento de grandes grupos humanos durante periodos prolongados.
El abandono del complejo alrededor del 8.000 AP sigue siendo un misterio. Las hipótesis sugieren posibles motivos religiosos, o bien la escasez de recursos alimenticios y de caza provocada por el evento climático 8.200 AP. También es probable que la altitud del sitio, a 750 metros, influyera en esta decisión.

Excavaciones de la ciudad de Çatalhöyük
5. Çatalhöyük (9.500 – 7.700 AP)
Çatalhöyük es uno de los asentamientos humanos más antiguos y mejor preservados, ubicado en la llanura del Konya, en la actual Turquía, y se estima que estuvo habitado entre aproximadamente 9.500 y 7.700 AP. ¿Por qué se construyó? ¿Qué cultura se asentó? ¿Qué actividad económica tenía? Aquí detallo varios aspectos importantes sobre este sitio:
1. Razones para su construcción
Çatalhöyük se construyó como un asentamiento permanente, donde las comunidades comenzaron a vivir de manera más sedentaria. Su construcción se debió a varios factores:
* Agricultura: Con el comienzo de la agricultura, las poblaciones crecieron y se necesitaban asentamientos más estables.
* Defensa: La disposición de los edificios, en estrecha proximidad y sin calles, podría haber proporcionado una mayor seguridad contra posibles invasores.
2. Cultura
La cultura que se asentó en Çatalhöyük es parte del Neolítico, una época caracterizada por la transición de sociedades de cazadores-recolectores a sociedades agrícolas. La gente de Çatalhöyük practicaba una forma incipiente de agricultura, cultivando cereales como el trigo y la cebada, y domesticando animales como ovejas y cabras.
3. Actividades económicas
La economía de Çatalhöyük estaba basada en diversas actividades:
* Agricultura: Cultivo de cereales y otras plantas.
* Ganadería: Domesticación de animales como ovejas, cabras y cerdos.
* Caza y recolección: Aunque la agricultura era predominante, la caza y la recolección también formaban parte de su sustento.
* Comercio: Se cree que había intercambios con otros asentamientos, lo que sugiere una economía más compleja.
4. Abandono
El abandono de Çatalhöyük, que ocurrió alrededor de 7.700 AP, no se entiende completamente, pero se han planteado varias teorías:
* Desgaste ambiental: El agotamiento de los recursos naturales en la región, debido a la agricultura intensiva y la presión sobre el medio ambiente.
* Cambio climático: Alteraciones en el clima como el evento 8.200 AP que podrían haber hecho la agricultura más difícil, así como el crecimiento de la población que los asentamientos no podían soportar.
* Transformación social: Con el tiempo, las comunidades pueden haber encontrado ventajas significativas al desplazarse hacia lugares que ofrecían recursos más abundantes o mejores condiciones de vida. Un ejemplo de esto pudo haber sido la migración hacia el lago Euxino, en busca de nuevas oportunidades.
En resumen, Çatalhöyük es un importante sitio arqueológico que ofrece otra visión profunda sobre el desarrollo de la civilización, las primeras formas de agricultura y las dinámicas sociales y económicas de las sociedades neolíticas. La influencia cultural y humana de Göbekli Tepe, aunque lejana, podría explicar el desarrollo de la ciudad. Su estudio ha proporcionado valiosa información sobre la vida en el Neolítico y cómo las comunidades comenzaron a establecerse de manera más permanente.
Fin de la primera parte.
Bibliografía Sugerida (basada en los temas y conceptos del texto):
1. Sobre el Younger Dryas y su impacto climático y cultural:
* Ackerman, J. (1997). «Paleolithic Art: New Discoveries, New Interpretations» (o artículos relacionados que aborden la influencia del clima en el arte paleolítico y las sociedades).
* Dansgaard, W., Johnsen, S. J., Clausen, H. B., Dahl-Jensen, D., Gundestrup, N. S., Hammer, C. U., … & White, J. W. C. (1993). «Evidence for general instability of past climate from a 250-kyr ice-core record.» Nature, 364(6434), 218-220. (Aunque técnico, es una base para la comprensión de los cambios climáticos abruptos como el Younger Dryas).
* Firestone, R. B., West, A., Kennett, J. P., Becker, L., Bunch, T. E., Revay, Z. S., … & Weaver, J. C. (2007). «Evidence for an extraterrestrial impact 12,900 years ago that contributed to the megafaunal extinctions and the Younger Dryas cooling.» Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(41), 16016-16021. (Una de las teorías más populares sobre la causa del Younger Dryas).
* Roberts, N. (1998). «The Holocene: An environmental history.» Blackwell Publishing. (Ofrece una visión general del clima y el medio ambiente durante el Holoceno, incluyendo el Younger Dryas).
2. Sobre la Cultura Natufiense y el surgimiento del sedentarismo y la agricultura:
* Bar-Yosef, O. (1998). «The Natufian culture in the Levant, threshold to the origins of agriculture.» Evolutionary Anthropology: Issues, News, and Reviews, 6(5), 159-177. (Una referencia clásica sobre la cultura Natufiense).
* Garrard, A., & Byrd, B. F. (Eds.). (2013). «Beyond the Fertile Crescent: The Neolithic Revolution in the Near East.» Oxbow Books. (Contiene capítulos relevantes sobre el Natufiense y la transición al Neolítico).
* Kenyon, K. M. (1957). «Digging up Jericho.» Praeger. (Aunque es una fuente más antigua, es fundamental para el estudio de Jericó y los asentamientos tempranos).
* Moore, A. M. T., Hillman, G. C., & Legge, A. J. (2000). «Village on the Euphrates: From foraging to farming at Abu Hureyra.» Oxford University Press. (Aunque no es Natufiense directamente, aborda la transición de cazadores-recolectores a agricultores en el Próximo Oriente).
3. Sobre Göbekli Tepe:
* Schmidt, K. (2012). «Göbekli Tepe: A Stone Age Sanctuary in Southeastern Anatolia.» Archaeological Institute of America. (El principal arqueólogo del sitio, sus publicaciones son fundamentales).
* Dietrich, O., Dietrich, L., & Scham, S. A. (2020). «The Origins of Monumentality: Göbekli Tepe, the Near Eastern Neolithic, and the Development of Religion.» In The Handbook of Archaeoastronomy and Ethnoastronomy (pp. 1651-1662). Springer.
4. Sobre Çatalhöyük:
* Hodder, I. (2014). «Çatalhöyük: The Leopard’s Tale—Revealing the Greatest Urban Enigma of the Ancient World.» Thames & Hudson. (El director de las excavaciones, sus trabajos son esenciales).
* Hodder, I. (Ed.). (1996). «On the Surface: Çatalhöyük 1993-95.» McDonald Institute for Archaeological Research. (Volúmenes de informes de excavación y análisis).
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